Julio - Semana 5

Lunes 27 – Ap 3.17-19
Reflexión: ¡La Iglesia de Laodicea se parece tanto a nosotros! Era rica en vestiduras, pero el Señor le aconseja que vista su corazón con ropas blancas para que no padezca vergüenza. También le sugiere el agua del colirio (famoso en la región) para que vea espiritualmente.
Oramos por la esfera iglesia
Dios levante un liderazgo valiente y dispuesto a salir de la zona de confort para hacer su voluntad. No somos asalariados, sino siervos del reino celestial.
Martes 28 – 1 P 1. 22
Reflexión: Toda la Biblia insiste en purificar nuestra vida espiritual, ser vigilantes en ello y hacerlo mediante la obediencia con la intervención adecuada del Espiritu de Dios.
Oramos por la esfera iglesia
Como hijos del Padre, invirtamos en cultivar relaciones sanas y transformadoras, fundadas en los principios del reino de los cielos.
Miércoles 29 – Sal 24.4
Reflexión: ¿Quién no anhela estar en la presencia de nuestro Dios? Son excluyentes los atributos que venimos señalando. Limpieza y pureza. ¡Gracias a Cristo que provee nuestro acceso al Padre a pesar de nuestra condición!
Oramos por la esfera iglesia
Que asumamos nuestra vulnerabilidad ante Dios y ante nuestros hermanos. Esto nos aleja de la hipocresía de aparentar perfección.
Jueves 30 – Pr 22.11
Reflexión: Como el ángel de Dios limpió con brasas la boca de Isaías, así el corazón puro habilita la palabra edificante y veraz. Siempre se cumple la Escritura que dice «… de la abundancia del corazón habla nuestra boca».
Oramos por la esfera iglesia
Tengamos presente cada día Hebreos 12.28 (RVC): «… ya que hemos recibido un reino inconmovible, seamos agradecidos, y con esa gratitud sirvamos a Dios y agradémosle con temor y reverencia».
Viernes 31 – Sal 12.6
Reflexión: Finalmente, el corazón paterno de nuestro Dios y Salvador es la fuente inaugural de la palabra íntegra, verdadera e incorruptible. La Escritura lo asegura vez tras vez, la compara con plata refinada y sometida a una perfecta purificación.
Oramos por la esfera iglesia
Oramos por la restauración de nuestra autoridad moral, para ser un modelo vivo de la vida de Cristo en nuestra nación. Todo comienza con un arrepentimiento genuino de cada uno.
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