Junio - Semana 2

Reflexión: En Artigas, cuando llueve, el arroyo que antes estaba seco empieza a tener un hilito de agua. Al principio es pequeño, casi imperceptible, pero no para de fluir. Así es el «río de agua viva» de Jesús en nosotros.
Oramos por la esfera iglesia
La Iglesia es luz y sal de la tierra. Fuimos llamados a exponer las tinieblas ante la luz del evangelio. ¡Despiértanos, Señor, a vivir tu vida en nuestra comunidad!
Martes 9 – 2 Co 5.17
Reflexión: Algunas veces veo personas de la congregación que tratan de cambiar actitudes como si quisieran arreglar un auto solo pintándolo por fuera. Pero la transformación verdadera viene de adentro.
Oramos por la esfera iglesia
Como novia de Cristo, nos humillamos y pedimos perdón. Renunciamos a todo pecado de ambición, poder, soberbia, lujuria, consumismo, abuso de autoridad e idolatría. Que la pureza de Cristo nos limpie y nos restaure.
Miércoles 10 – Is 44.3
Reflexión: En Artigas enfrentamos sequías a menudo. Luego de ella, la tierra del campo se agrieta y se endurece. Sin embargo, cuando la lluvia llega, ese suelo se ablanda y se vuelve fértil. A veces así funciona nuestro corazón por el dolor y las heridas.
Oramos por la esfera iglesia
Que Dios renueve en nosotros la manifestación de su vida. Que florezca el fruto del Espíritu, se activen los dones, se avive la pasión por él y se despierte un servicio genuino hacia los necesitados.
Jueves 11 – 1 Ts 5.19
Reflexión: Cuando vamos de visita a la casa de un familiar, en ocasiones nos dicen «estás en tu casa». Y nos sentimos con la libertad de movernos, de servirnos, de sentirnos parte.
Oramos por la esfera iglesia
Padre, perdónanos por todas las veces que priorizamos el tradicionalismo por encima de la reverencia y relevancia a tu presencia. ¡Vuélvenos a ti con todo el corazón!
Viernes 12 – Jn 10.10
Reflexión: El servicio de agua potable puede cortarse en cualquier parte del país, pero el río de vida que Jesús nos ofrece, no se detiene jamás.
Oramos por la esfera iglesia
No queremos ser simples consumidores de eventos. Haznos verdaderos seguidores de Cristo, con la mirada puesta en las cosas de arriba, donde ya nos fue dado todo lo necesario (2 Pedro 1.3).
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