Amada Iglesia:
Estamos agradecidos al Señor, por su maravillosa gracia para con nuestra tierra Uruguay y por darnos el privilegio de haber participado una vez más del Día Global de Oración, junto con billones de hermanos alrededor del mundo.
El sábado 10 de Mayo, a las 15:00 horas, la Iglesia, se reunió en el lugar más alto de nuestra capital, en nuestro querido “Cerro de Montevideo”.
Este verdadero icono de nuestra ciudad, que ha sido a lo largo de la historia, vigía de su fortaleza asociada a su fundación, y también nuevo hogar para inmigrantes, recibió a la Iglesia de Jesucristo, que también tomó allí, su lugar de autoridad y vigía espiritual.
Por ser también oportunidad para que diferentes grupos ocultistas lo tomaran como lugar de sus ofrendas y sacrificios, consideramos estratégico celebrar en este lugar alto de nuestra ciudad, el Pentecostés del 2008.
Desde su cima tuvimos la mejor vista de nuestra bahía y de toda la ciudad, lo cual, junto con el hermoso día que el Señor nos regaló, fue una inspiración de acción de gracias a nuestro Dios, por la bendición del lugar que nos ha dado para vivir.
Desde el comienzo de esta convocatoria, nos animó ver el entusiasmo que pastores y líderes, tomaron rápidamente con la idea de convocarnos para el Día Global de Oración en este lugar.
Es así que este sábado 10 de Mayo, nos congregamos allí unos 3000 hermanos, entre los cuales se encontraban unos 200 pastores y líderes.
Fue un momento histórico espiritualmente hablando, por la convocatoria que el Espíritu Santo hizo, y por la representatividad de los diferentes sectores de la Iglesia.
Realmente entendemos que estamos entrando en un tiempo de intervención sobrenatural de Dios sobre nuestra tierra. Habernos congregado en unidad una vez más, reconociendo nuestra absoluta dependencia del Todopoderoso y tomando autoridad sobre toda fuerza del mal, entendemos que marcó un mojón en el mundo espiritual, que nos permitirá avanzar hacia la conquista de nuestra tierra.
Como broche de oro de esta celebración, como Iglesia de Jesucristo en el Uruguay, dejamos una marca profética y de fe sobre nuestra tierra. Colocamos allí, una placa memorial, con la Palabra escrita de Habacuc 2:14.
La misma fue acompañada de una declaración, dónde tomamos en el Nombre de Jesucristo autoridad sobre nuestra nación, renovando compromiso y alianza como hermanos, corazón con corazón, y ante nuestro Padre, comprometiéndonos por la salvación de nuestro país. (Adjuntamos el archivo con esta Proclama)
Estas palabras de autoridad levantadas al Trono de Gracia y declaradas a los poderes celestiales, cobraron también fuerza de carácter legal, ya que todo pastor allí presente pudo firmarlo en un acta certificada aún por escribano público.
Con todo esto sabemos ciertamente, que mayor fue lo que sucedió en los lugares celestiales, y también, que lo que sucedió en la tierra primero había sucedido en el Trono Celestial.
El Señor nos bendijo con su Presencia y comunión del Espíritu Santo entre los hermanos. Le damos gracias y le adoramos porque El es el único digno.
Conmovidos y animados por su misericordia le seguimos a El, sabiendo que debemos guardar lo que nos ha dado como un “tesoro”. Sobre esto debemos edificar con sabiduría y madurez, a fin de guardar y santificar, el compromiso renovado en este día.
Agregamos, que en unas 10 ciudades más, los hermanos se encontraron en humillación y oración, celebrando juntos este Día Global de Oración. Los informes que vamos recibiendo, nos hablan de gozo, paz y esperanza por lo que Dios traerá sobre Uruguay.
Dios les bendiga,
Cristina Mastrantono
Red de Intercesores Uruguay
Descargar Proclama Pentecostes (formato PDF)
  
  

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